MÁS ALLÁ DEL DÍA DE LA MUJER-02-01-01.jpg

Día Internacional de la Mujer. Mentiríamos si dijéramos que nos entusiasma tener que celebrar este día. Sí, somos mujeres. Sí, somos empresarias. Se podría pensar que estaríamos al frente de las celebraciones; ¡Soy mujer, escuchad mi rugido! El Día Internacional de la Mujer sí que dio pie a algunas conversaciones interesantes, centradas principalmente en por qué nos entusiasmaba tan poco. Al final, llegamos a una conclusión bastante clara: el Día Internacional de la Mujer no tenía relevancia para nosotras, porque ser mujeres no ha tenido relevancia para nuestro negocio.

Más allá de los estereotipos que se atribuyen a las mujeres —principalmente que somos excelentes para hacer varias cosas a la vez, que ser madres nos hace más eficientes, que somos más intuitivas, etc.—, el hecho de desenvolvernos en este mundo como mujeres desde que fundamos nuestra empresa hace 13 años no nos ha ayudado ni nos ha perjudicado a la hora de alcanzar el éxito. Hemos tenido éxito por las mismas razones por las que cualquiera puede tenerlo: inteligencia, trabajo duro, determinación y un poco de suerte. Y quizá eso sea motivo suficiente para celebrarlo. Quizá mirar atrás y sentir que nuestro género no ha jugado en nuestra contra sea una clara señal de que las cosas SÍ han cambiado.

Hemos tenido mentores y aliados maravillosos, tanto hombres como mujeres, pero también hemos tenido que lidiar con personas difíciles de todo tipo de género. Las personas y los géneros no son unidimensionales, y nunca hemos trabajado con nadie partiendo del supuesto de que tenía que tratarnos de una determinada manera por el hecho de que nosotras, o ellos, seamos mujeres.

Entonces, ¿cómo llegamos a este punto en el que el género dejó de ser un tema relevante para nosotros? Sin duda, miles de mujeres trabajadoras antes que nosotras normalizaron nuestra presencia en el mercado laboral, pero otro gran factor de igualdad llegó en forma tecnológica con la llegada de Internet. La «democratización de la agenda de contactos», como nos gusta llamarla, nos permitió por sí sola llegar a nuevas oportunidades, buscar nuevos contactos y contratar a nuevas personas. Aunque solo fuera simbólico, Internet nos hizo sentir como si se hubiera levantado un velo, como si la información y la influencia ya no estuvieran encerradas en un silo corporativo.

La tecnología también nos ha permitido tomar las riendas de nuestros horarios y del rumbo de nuestras vidas. Nos ha proporcionado independencia y la capacidad de dirigir un negocio próspero, al tiempo que nos ha permitido centrarnos en nuestra calidad de vida y, por supuesto, compaginar múltiples tareas mientras criamos a nuestros hijos. Además, nos ha permitido crear un entorno de trabajo en el que nuestros empleados disfrutan de la autonomía y la libertad que nos hubiera gustado tener cuando empezamos nuestras carreras profesionales.

Resulta que la tecnología ha sido muy beneficiosa para las mujeres. Un sector que a veces es objeto de críticas por estar dominado por los hombres ha permitido, en realidad, que mujeres de todo el mundo se arriesguen, tomen las riendas y creen negocios que de otro modo no habrían podido poner en marcha. Y lo que es más importante, la tecnología y la interconexión han abierto a las mujeres y a las niñas una ventana al mundo, a cómo pueden ser las cosas, a cómo deberían ser. En algún lugar del mundo, hay una joven explorando un paisaje lejano y prometiendo hacerlo suyo.

Reconocemos que hemos tenido mucha suerte de nacer en una parte del mundo y en una época en la que nuestro género ha sido, en gran medida, irrelevante, y nuestra esperanza en este Día Internacional de la Mujer es que, en un futuro próximo, muchas otras personas puedan decir lo mismo. Quizás podamos ir más allá del Día Internacional de la Mujer todos juntos, en lugar de seguir promoviendo luchas, estereotipos y triunfos en función del género. Hasta entonces, seguiremos desarrollando un entorno laboral en el que todas las personas sean valoradas y respetadas por lo que son como seres humanos, con la esperanza de contribuir a una cultura corporativa más amable y justa.

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